lunes, 24 de marzo de 2008

Tres buenos ejemplos

Saludos a todos:
Por fin de vuelta (positivo que aparenta ser uno) para hablaros de mi última buena racha cinematográfica. De tres películas que he visto últimamente en el cine, las tres, cada una a su manera, me han parecido recomendables. Y por ello las reseño aquí.
No es país para viejos
Un poco tópico, sí, lo sé, pero no podía dejar de reseñarla aquí. Magnífico lo último de los hermanos Coen, muy bien considerado por la crítica, aunque el gran público parece ser que no lo ha acogido tan bien. El problema, según mi humilde opinión, es que se ha pretendido hacer de una película relativamente minoritaria una película de masas. En cualquier caso, si os gustó Fargo, os gustará ésta. Sin duda. De la actuación no puedo decir mucho, por haberla visto doblada, pero sí que puedo decir que tanto la historia como el guión son inconmensurables, con un trasfondo mucho mayor de lo que parece. Y es que hablar de la resignación y el sentirse de más sin que el espectador se dé cuenta es más difícil de lo que parece. Muy recomendable.

Los falsificadores
Esta película austriaco-alemana, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, cuenta la historia, real, de un grupo de judíos que trabajaron en un campo de concentración para los nazis realizando falsificaciones de monedas. Se han hecho muchas películas sobre el régimen nazi (sirvan como ejemplo El hundimiento o La vida de los otros), pero ésta logra añadir más sentimientos, vistos, además, a través de una historia totalmente nueva al menos para mí. Y si es duro ponerse en el papel de las víctimas, más duro aún es ver cómo los falsificadores se ven en la diatriba ayudo a los nazis y me salvo (o lo intento) o los boicoteo y me matan. Es bien dura, eso está claro, pero no por ello deja de ser recomendable.

Al otro lado
Last, but not least, la enorme película de Fatih Akin, director alemán de origen turco que, a mi juicio, ha conseguido mantener el listón (ya alto de por sí) de Contra la pared. En ésta, habla Akin de las casualidades de la vida (algunas visibles para los protagonistas, otras sólo para los espectadores) y de la muerte, del amor sincero y el fingido, y del egoísmo infantiloide y el altruismo desmedido. Todo ello, rodeado de una imagen rotunda y una música casi tan bien seleccionada como en Contra la pared (con la participación, creo que no sólo tras las cámaras, de Shantel, un músico muy interesante, no le pierdan la pista), que hicieron que se llevara el premio al mejor guión en Cannes. Una pena que se muestre en tan pocas salas de cine (aquí, solamente en el Albéniz), porque Al otro lado es de las películas que dejan el espectador por una parte conmovido y, por otra, en paz consigo mismo. Y es que desde el otro lado, desde la distancia, las cosas se ven más claras.

2 comentarios:

kod dijo...

secundo la recomendación de la mencionada "los falsificadores". Aunque no fuera con Yorch from Outlying Islands pues si que la he podido ver. Si, es lo que tiene el internet este y la gente que se dedica a llevar la cámara al cine... aunque reconozco que estoy totalmente en contra de este tipo de acciones.

Argumento más que interesante y más pensando que se basa en hechos "vieridicos".

Lanita (algodón & poliéster) dijo...

vaya, no he llegado a tiempo para la energía posotiva... cagüentó!!
de las pelis sólo he visto la de No country for old men... y me gustó.
así es que tomo nota de las otras dos, cojo mis gafones de pasta y me voy al cinema!!
:-)